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Familia

Desde que yo recuerdo ser un niño con excelentes calificaciones es lo que todo papá desea.

Tener un hijo que esté en el cuadro de honor, que hable más de un idioma, que se bueno en todo académicamente hablando, y para lograrlos muchas veces los saturan, les exigen y los fuerzan más de lo necesario para conseguir un hijo prodigio digno de presumir ante los demás.

Pero, ¿Cuándo tienen tiempo de ser niños? ¿cuándo tienen oportunidad de explorar y darse cuenta por ellos mismos de sus talentos y capacidades?

Quizá nos estamos dejando llevar por lo que los demás quieren y esperan y no por lo que ellos quieren.

Ojo, no digo que el hecho de que vayan a clases extra escolares esté mal - una o dos por semana creo que son suficientes- o que ponerlos a estudiar para un examen sea inútil – si no aprendieron los temas en un bimestre, probablemente en una tarde tampoco lo logren- pero lo que sí es un hecho es que todos los niños son diferentes, cada uno entiende distinto a otro y es mejor en una materia que en otra.

Como mamá, yo no quiero un hijo de 10, quiero un hijo que entienda lo que ve en clase, que sea empático a lo que sucede a su alrededor, que descubra por el mismo lo que le gusta, encaminarlo y ayudarlo a desarrollar sus capacidades y talentos. No quiero un niño que viva estresado pensando en que debe sacar 10´s solamente, que se asuste cuando no lo logra o que sienta que fracaso por no conseguirlo.

Cuando ha llegado a casa con un 7, llega desanimado, pero me lo dice, le pregunto qué en que falló y lo repasamos juntos, buscamos la manera de hacer que entienda, y que sea capaz de explicarlo, o si hay que memorizar algo buscamos con que relacionarlo para que sea más sencillo.

Como dice una frase “Ojalá nos enseñaran a luchar por ideales y no por calificaciones, así trabajaríamos por sueños y no por quincenas”.

De qué sirve tener un hijo en el cuadro de honor por tener a los padres contentos y no porque él desea ver eso como un reto y reconocimiento a su esfuerzo, de que sirve tener un hijo que hable 3 idiomas o más sino puede comunicarse con los demás o con su familia.

Démosles la oportunidad de ser niños, sólo lo será una vez en la vida, recordemos que ellos aprenden jugando, explorando y con base al ejemplo, caminemos con ellos de la mano y dejemos que ellos nos muestren lo que realmente son y para lo que están hechos.