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Maternidad

Maternidad

Hoy en día a las mujeres se les exige mucho y más a las mamás.

Despertarse temprano, arreglar almuerzos o preparar desayuno, hacer quehaceres, preparar comida, cuidar a los niños, lavar la ropa, plancharla, preparar comida, jugar con los niños, ayudarles con sus tareas, llevarlos a sus clases vespertinas (si las tienen), preparar la cena, preparar el baño de los niños, arroparlos, dejar la casa en orden antes de acostarnos… Todo esto arreglada y con una sonrisa de oreja a oreja, además, sino trabajas fuera del hogar mantenerte esbelta (Pues tienes tiempo para hacerlo)…. Eso es lo que hoy en día y según la sociedad en la que vivimos debemos hacer las mamás.

¿¡Perdoooooooón!? ¿En que mundo alguien puede hacer todo eso sin ayuda y feliz de la vida cada día? No, no, no y no.

En definitiva se nos exige mucho y nos exigimos de más. No dudo que haya mamis que lo hagan todo y hasta más, pero en algún momento caen rendidas, llega un momento en que se necesita del otro miembro del equipo para sobrellevar las responsabilidades de una familia.

Creo que es momento de poner en una balanza lo que realmente nos importa, lo que los demás piensen de nosotros (amigos, familiares, opinólogos) o lo que yo (mamá) siento, pienso y quiero.

Cada una lleva su maternidad y su vida de una forma diferente, la ordenamos de tal forma que se nos permita abarcar lo más posible pero dejando un espacio para nosotras.

Amamantar o no, parto o cesárea, en casa u hospital, colechar o no, pañal desechable o ecológico, papilla o ledweaning… Hacer el quehacer de pies a cabeza de la casa, o por habitaciones, diario o un día sí y uno no… Como entaconada 24/7 o con flats y tenis, con bien maquillada, cara lavada o no make up make up…. El punto es que no dejemos que lo que os estándares ajenos a nuestro estilo de vida, de maternidad o crianza dicten nos agobien.

Las exigencias que la actualidad demanda son diferentes para cada persona. Tú eres tú, yo soy yo y dejemos que el mundo ruede.

Mamá no tiene que ser perfecta a los ojos del mundo, sino a los de sus hijos ¿Cómo? Siendo ella, amándolos, cuidándolos, reconociendo que eres un ser humano que te equivocas y sabes reconocerlo, que sabe disculparse, que se cae y se levanta, mostrándoles con el ejemplo que siempre hay algo nuevo para aprender.

LA ÚNICA QUE PUEDE DECIDIR QUE PUEDE DECIR QUE TAN EXIGENTE ERES Y LAS EXPECTATIVAS A CUMPLIR ERES TU MISMA Y NO LOS DEMÁS.