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Lactancia

Lactancia

Colecho y lactancia. ¿Y si aplasto a mi bebé?

Por qué más de una mamá ha tenido este miedo.

Al menos yo si lo tuve cuando nació Angelito, cuando empecé con la lactancia con él las levantadas a pesar de que su cuna estaba cerca de mi cama me pesan mucho y pensé en hacer colecho, para poder amamantarlo si tener que levantarme, y esa pregunta saltaba de inmediato a mi mente “ Pero, ¿y si lo aplasto?”.

Y es que muchas mamis consideran que no es una buena opción la de dormir con su bebé y prefieren levantarse a lactar sentadas, aunque al final puedan quedarse dormidas de todos modos.

A pesar de mi miedo, decidí intentarlo pues mi cansancio me estaba acabando, así que lo acosté junto a mí, y cuando despertó descubrí uno de mis senos, me lo acerque, comió y ambos seguimos durmiendo.

Eso sí, cuando me preguntaban cuántas veces había despertado la verdad es que no sabía bien a bien, quizá una o dos, pero lo que si podía decir es que me sentía más descansada, pues mi instinto me hacía medio despertar y acercarme a mi hijo para amamantarlo y seguir durmiendo.

Entonces ¿Puedo aplastar a mi bebé? No. No puedes, a menos que estén terriblemente cansada, tomes medicación para dormir u otro tipo de medicamento.

El colecho es recomendable, pero si los padres fuman, beben alcohol, consumen drogas o están terriblemente cansados, es mejor dejar al bebé en su cama, para que esté más seguro.

Comprendo tu miedo, y como es normal que los primeros meses te encuentres súper cansada, puedes optar por una cuna colecho, esas que van pegadas a la cama de los papás, así podrás estar más tranquila.

A partir de los 3 meses el riesgo de muerte de cuna o muerte súbita disminuye, llegando a ser el colecho mucho más recomendable (si lo quieres dormir en la misma cama que tú). Y lo es, porque a partir de los 3 meses ya no conoces más al bebé y no llegas tan agotada a la cama y eres más consciente de que el bebé está ahí. Al menos así me paso a mí.

Un estudio mencionado en el libro "Bedsharing with Babies; the Facts" de Jeanine Young, señala que se grabaron cerca de 800 horas de vídeo de madres durmiendo con sus bebés, y vieron que ninguno de los bebés corrió peligro de ser aplastado o asfixiado, por muy cerca que estuviera del cuerpo de la madre.
Además de evidenciar que al dormir juntos casi nunca se dan la espalda. De hecho la postura más frecuente fue la de “C” (un brazo bajo la almohada y el cuerpo en forma de C, como protegiendo al bebé).

Por eso ya es más común que muchas mamis, entre ellas yo, optemos por hacer colecho y amamantar.

Así que lo normal es que madre y bebé acaben compartiendo espacio en la cama, que el bebé duerma mejor por saberse acompañado y que la madre duerma mejor en consecuencia. Y que se acostumbre a amamantarle de un lado y del otro, según el bebé prefiera, llegando a ese momento vital en el que acaba por quedarse dormida.

Aplicar estas técnicas es cuestión de cada mamá, de ver si funciona a su rutina o estilo de vida, a mi me funcionó con Angelito y me ha funcionado con Matikis.

¿Tú la has utilizado? Déjame tus comentarios.