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Lactancia

Lactancia

Lactancia, un sueño que se volvió pesadilla.

La lactancia para muchas mujeres no es precisamente un sueño hecho realidad.

Cuando la llegada del bebé está cerca, no podemos dejar de imaginarlo en nuestros brazos, vestirlo con la ropa que escogimos con tanto amor, poder contemplarlo mientras duerme, las miles de fotos que le tomaremos y lo maravilloso que será poder alimentarlo.

Nos emociona imaginarlo pegado a nuestro pecho, tomando el alimento que nuestro cuerpo produce para mantenerlos fuerte y sano. Pero no siempre es tan bonito como lo platican, en muchas ocasiones el bebé no se agarra bien,  no se pega, se inquieta, llora, logra pegarse pero no consigue comer lo suficiente y se duerme y a los pocos minutos esto se repite cada toma, cada día sin cambio alguno haciéndonos sentir culpables, que nuestra lactancia de ensueño es un fracaso total y en lugar de disfrutar, sólo podemos llorar junto con el bebé.

Durante los primeros días es normal sentir una ligera molestia como me paso con mi Angelito o también pude ser que no sientas nada como me paso con Matikis, el dolor irá desapareciendo a medida que tu bebé vaya abriendo más su boca y que te vaya bajando más leche.

Ahora bien el dolor no siempre se va, cuando no hay un buen agarre por parte del bebé, o éste tiene frenillo, el dolor puede llegar a aumentar trayendo consigo las terribles grietas y el sufrimiento para las madres que suplican porque el bebé duerma un poco más y así dejar descansar nuestros senos un poco más.

Las succión no sólo ayuda a satisfacer el hambre de los peques, también los relaja. Cuando no obtiene alimento se separa del pecho metiéndose las manos a la boca, cuando quiere pegarse de nuevo no lo consigue pues aún no coordina, por lo que al no conseguir o que busca se desespera poniendo a las mamis nerviosas y frustradas al no saber que tiene y qué o cómo tranquilizarlo.

Y es todo esto lleva a la culpa, al ver como otras mamás van de maravilla en esa fase de la maternidad de ensueño, cuando sentimos que no estamos “cumpliendo como madres” y que TODOS de alguna u otra manera y a veces sin notarlo lo reiteran una y otra vez.

Entonces las mamis que viven esta pesadilla, se dan por vencidas, acudir con un pediatra pro-lactancia o con una asesora puede ayudar a encontrar el problema y quizá lograr encaminarnos con éxito o decir una y mil veces lo que ya es bien sabido “Dale a libre demanda” aunque ya lo venías haciendo desde el primer día.

Los días pasan, y ambos, lloran en cada toma… Sigues buscando en dónde está el problema, sigues sintiéndote mala madre y fracasada, empiezas a pensar que te engañaron cuando te dijeron que la maternidad era lo más maravilloso del mundo, pues para ti, por lo menos no ha sido así en lo más mínimo.

Y es entonces que a pesar de las insistencias de todo el mundo, de la mirada de superioridad de aquellas que lograron lo que tú nuca pudiste, decides darle biberón a tu hijo, pues ya no soportas verlo sufrir, ya no puedes seguir sufriendo en una de las mejores etapas de tu vida, ya no puedes continuar cosechando malos recuerdos y experiencias de tu maternidad.

Es por esto y por muchas razones que tanto las mamás que dan pecho como las que dan biberón o damos ambos a nuestros hijos debemos respetarnos, y dejar de juzgarnos con la mirada.

Siempre habrá quién opine o actúe diferente a ti y dirá que eso es lo mejor y lo correcto, no te desgastes dando explicaciones a quienes no las merecen.

Disfruta de tu maternidad, no te rindas, busca apoyo y haz lo que tu instinto te diga.