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Niños

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Los niños pequeños son mucho más propensos que los adultos a tener reacciones adversas a los medicamentos,

por lo cual darle a tu pequeño medicamentos con o sin receta médica, incluso medicinas herbales, es un asunto serio.

A continuación están nueve medicamentos que no debes administrarle a tu niño de 1 a 5 años:

1. Aspirina: La aspirina puede generarle susceptibilidad al síndrome de Reye (Se caracteriza por vómitos, síndrome confusional, hepatomegalia, somnolencia e incluso coma), una enfermedad poco frecuente pero potencialmente fatal.

No des por sentado que las medicinas pediátricas que se venden en una farmacia no contienen aspirina. A veces se identifica a la con el nombre de "salicilato" o "ácido acetilsalicílico". Lee las etiquetas con atención y pregúntale al médico o farmacéutico si tienes alguna duda acerca de si un medicamento contiene aspirina.

Si tu niño tiene fiebre u otra enfermedad, pregúntale al doctor si le puedes dar paracetamol o ibuprofeno. Sin embargo, si el niño está deshidratado o vomitando, o bien tiene asma, problemas de los riñones, una úlcera o cualquier otra enfermedad a largo plazo, es esencial hablar con tu doctor antes de darle ibuprofeno. También habla con el médico sobre una alternativa si tu niño tiene una condición del hígado.

2. Medicamentos de venta sin receta médica para la tos y el resfriado: La Academia Estadounidense de Pediatría (AAP por sus siglas en inglés) no recomienda el uso de medicamentos de venta sin receta médica para la tos y el resfriado en niños.

Los estudios muestran que dichos medicamentos no ayudan a aliviar los síntomas del resfriado y la gripe en los niños pequeños. Al contrario, pueden perjudicar al pequeño, particularmente si se le da accidentalmente una dosis más alta que la recomendada.

Además de los efectos colaterales como mareos, somnolencia, malestar estomacal así como sarpullido o urticaria, un niño puede sufrir graves efectos como convulsiones, un ritmo cardiaco acelerado, e incluso la muerte.

Si tu hijito se siente muy mal a causa de un resfriado, prueba otras opciones tales como el uso de un humidificador y otros remedios naturales.

3. Medicamentos para las náuseas: No le des a tu niño medicamentos contra las náuseas a menos que tu médico te lo haya recomendado específicamente. La mayoría de los ataques de vómitos son de corta duración y los niños suelen sobreponerse bien sin ningún tipo de medicamento.

Además, los medicamentos contra las náuseas son riesgosos y pueden causar complicaciones. (Si tu niño está vomitando y comienza a deshidratarse, habla con el médico para que te aconseje qué hacer).

4. Medicamentos para bebés y adultos: Darle a tu niño dosis más pequeñas de una medicación para adultos, es tan peligroso como darle dosis más concentradas de medicamentos para bebés. Además, ten en cuenta que las gotas para bebés son más concentradas que el medicamento líquido diseñado para niños más grandes. Si el medicamento no indica la dosis apropiada para la edad y el peso de tu niño, no le des el medicamento.

5. Cualquier tipo de medicamento recetado a otra persona o por otro motivo: Los medicamentos recetados a otra persona (por ejemplo, un hermano) o para el tratamiento de otras enfermedades pueden ser ineficaces o incluso peligrosos para tu niño. Dale únicamente los medicamentos que le hayan recetado a él y para su problema en particular.

6. Cualquier medicamento vencido: Elimina los medicamentos una vez vencidos, no importa si son prescritos o los compraste sin receta médica. También bota los medicamentos decolorados o deshechos, es decir, todos aquellos que no tengan la misma apariencia que tenían cuando los compraste. Luego de su fecha de vencimiento, los medicamentos pierden su efectividad e incluso pueden ser peligrosos.
En general, no es recomendable arrojar los medicamentos vencidos por el inodoro, ya que pueden contaminar las aguas subterráneas y terminar contaminando la fuente de agua potable. No obstante, unos cuantos medicamentos pueden ser tan peligrosos para los niños que la Agencia de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos, recomienda que los arrojes en el inodoro en lugar de depositarlos en el bote de la basura.

Lee la etiqueta de la medicina para averiguar si la puedes arrojar en el inodoro. Si no estás segura, pregúntale al farmacéutico cómo te puedes deshacer de dicho medicamento o pregunta si en tu ciudad tienen un programa u organización donde puedes depositar medicamentos vencidos.

En México existen farmacias renquee cuentan con depósitos exclusivo para desechar las medicamento caducos.

7. Exceso de paracetamol: Algunos medicamentos contienen paracetamol para ayudar a calmar la fiebre y el dolor, así que ten cuidado de no administrarle a tu niño una dosis adicional de paracetamol por separado. Si no estás segura sobre el ingrediente de un medicamento en particular, no le des a tu niño paracetamol ni ibuprofeno hasta que tu médico lo apruebe.

8. Jarabe de ipecacuana: El jarabe de ipecacuana (ipecac) induce el vómito y algunas personas acostumbraban a tenerlo a la mano en caso de que los niños ingirieran algo venenoso. No obstante, los doctores ya no recomiendan ese tipo de jarabe porque no hay evidencia de que vomitar ayude a tratar el envenenamiento. De hecho, el jarabe de ipecacuana puede ser más perjudicial que beneficioso si, por ejemplo, un niño continúa vomitando después de ingerir un remedio que ha demostrado ser efectivo.

Si tienes ipecacuana en tu casa, la AAP recomienda que te deshagas de ella inmediatamente y también que guardes todas las sustancias tóxicas bajo llave y fuera del alcance de los niños.

9. Medicamentos masticables: Las tabletas masticables presentan un posible peligro de ahogo para la mayoría de los niños pequeños. Casi todos los niños de alrededor de 4 años ya pueden masticar las tabletas, especialmente las que se deshacen fácilmente en la boca. Pero de cualquier modo, es importante que estés atenta cuando se la des, especialmente si aún no mastica muy bien la comida.

Si prefieres usar estas tabletas masticables, pregúntale a tu médico si puedes tritúralas y ponerlas dentro de una cuchara llena de alimentos blandos como yogur o puré de manzanas. (Por supuesto, debes asegurarte de que coma todo el contenido de la cuchara para que ingiera la dosis completa).

Recuerda siempre consultar al médico antes de medicar a tu pequeño, si te quedan dudas o tu hijo presenta alguna reacción desfavorable o simplemente no notas mejoría, comunícate de inmediato con él.


Fuente: babycenter.com