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Maternidad

Maternidad

Muchas veces nos hacemos esa pregunta a pesar de que ya sabemos la respuesta.

Por alguna extraña razón esta es una de las preguntas que con frecuencia nos hacemos una vez que nacemos en la maternidad, y la respuesta es más que evidente, pero la esquivamos con la esperanza de que pronto podremos retormar todo justo donde lo dejamos. Pero la verdad es que NUNCA volveremos a tener nuestra vida de antes, puesto que en aquel momento no teníamos un pedacito de nosotros de quien cuidar.

Comenzamos nuestra vida en la maternidad con un ¿Cuándo volverá mi cuerpo a ser el de antes? Apenas traemos al mundo un nuevo ser, y es de las primeras cosas que vienen a nuestra mente, olvidamos el enorme esfuerzo y trabajo que realizo para abastecer, no sólo a nuestro bebé, sino también a nosotras de energía y alimento. Comenzamos a exigirnos recuperar nuestra “figura” porque así nos dicen que debe ser, pero debemos darnos tiempo, cuidarnos y reconocernos, pues al final de cuentas nacimos a una nueva vida, somos un ser nuevo cuidando de un pequeñito o pequeñita (y eso es mucho por asimilar) por lo que hay que respetar nuestros tiempos, cuidarnos, pero no exigirnos más de lo que ya a maternidad nos demanda.

Después se suma la siguiente pregunta ¿Cuándo volveré a dormir toda la noche nuevamente? Estamos tan cansadas que aveces olvidamos que nuestros hijos son nuevos en este mundo y están aprendiendo y descubriendo su entorno, que sus ciclos de sueño son ajenos a nosotros y que de nuestra paciencia, capacidad y cariño depende que lo logren, la madurez del sueño la alcanzan a los 6 años, pero eso no es garantía de que volveremos a dormir una noche completa, pues ellos se pueden enfermar y habrá noches en vela, crecerán a decidirán salir con sus amigos y pasaremos la noche esperando que regresen a casa sanos y salvos, y algún día, si la vida lo permite harán su propia familia y quizá habrá noches en los que estemos despiertas pensando en si estarán bien y lo mucho que extrañamos arroparlos por las noches y las veces que pasábamos mirándolos a los ojos mientras los teníamos a mitad de la noche sobre nuestro regazo.

¿Cuándo tendré tiempo para mi? La maternidad tiene momentos abrumadores, en los que nos lleva al borde de nuestras emociones, haciendo nos esconder en el baño a llorar de frustración, o hasta tener ganas de renunciar a todo y salir huyendo. No todo es color de rosa, ni es perfecto y si bien vale la pena no estamos obligadas a disfrutar de todo lo que la maternidad conlleva. Por lo que es de suma importancia buscar un tiempo para dedicarlo a nosotras, a veces con 5 minutos es suficiente. Un respiro, un apapacho no hará bien física y emocionalmente. Así que podemos comer un dulce, mientras ellos duermen, tomar un café mientras vemos caricaturas con ellos, tomar una ducha caliente cuando todos duermen o hasta hacer ejercicio mientras van a la escuela, está en nosotras mismas hacer ese tiempo, pues sino cuidamos de mamá, ¿quién cuidará de ella?

Convertirse en madre es algo único y maravilloso, pero también es abrumador y hace complicado que nos adaptemos de golpe a la nueva vida a la que hemos llegado, nuestra vida de antes no volverá, ahora estamos viviendo una que tiene sus altas y sus bajas pero que sin duda puede llegar a ser tan asombrosa como aquella de dejamos cuando nos embarcamos en esta desafiante aventura.